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Róger Santibáñez. Nació en Piura (1956). Graduado en Literatura por la Universidad de San Marcos. Perteneció a los grupos La Sagrada Familia (1977), Hora Zero (1980) y Kloaka (1982). Ha publicado los siguientes libros de poesía Antes de la muerte (1979), Homenaje para inciados (1984), El chico que se declaraba con la mirada (1988), Symbol (1991), Cor Cordium (1995), Santa María (2001) y Eucaristía (2004) y en prosa poética narrativa Santísima Trinidad (1997), Historia Francorum (2000) y El corazón zanahoria (2002). En Lima se desempeñó como periodista, conductor de talleres de poesía y promotor de rock subterráneo. Actualmente culmina un Ph. D. en Literatura Latinoamericana en Temple University, Filadelfia, USA. Los poemas que aquí se presentan son inéditos y forman parte de un libro en preparación. |
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Prosas Paganas
1
Vengo por las tardes a escribir a esta orilla del río Cooper. Me agrada el viento susurrando entre los árboles y contemplar el silbido de distintos pajarines en la copa como ésta frente a mí, que me da su dulce y fresca sombra cuando el sol todavía se resiste a morir en la distancia, sobre los edificios de Filadelfia que puedo ver desde aquí, al fondo del paisaje verde y el cielo profundamente dorado mientras otra vez el viento sagrado me habla con sus frases claras y difíciles acerca de las cambiantes nubes de estaño y el solitario césped me regala su quietud.
2
Hay un arbusto solito en este edén. El viento apenas remueve sus delicadas hojas pero más cerca al borde del río los insectos de la noche se aproximan con sus raros ruidos vibrantes y en este instante de belleza no hay nadie sobre el pasto, sólo voces lejanas me anuncian un par de niñas montando bicicleta en la calzada. Las aguas del río avanzan sin prisa pero sin pausa y el travieso rey solar otra vez nos hiere con sus rayos súbitamente se esconde entre los cúmulos pero mi visión permanece deslumbrada. Hay alegría al otro lado del río, pero no es la mía. No me pertenece como esta canción inmóvil.
3
Al sol le place volver. De rato en rato lo hace y con inusitado brillo.Su resplandor casi ciega estas palabras en mi cuaderno del atardecer pero nada es más bello que su melodía natural interpretada por la música divina de pronto oscurecida por mi nada interna, mas allí me salva el viento con su baile sensitivo de ramajes despiertos e innombrados árboles artistas. Ya los autos a lo lejos han prendido sus luces y un avión es capaz de surcar el cielo cuando las nubes modifican su diseño. Es de tarde en mi poema y las cigarras se apresuran.
4
Ahora que el viento se hace fuerte en las manzanas, debo regresar a los brazos de mi amor. Parece que el sol definitivamente ya no saldrá del fondo de esas nubes doradas y perla. Siento que este día se termina como una canción que los pajarines ya no pudieran interpretar con sus frágiles instrumentos. Pero yo sé que mañana volveré a componer la cuculí que ahora me arrulla. De pronto el sol es un disco naranja y baja cada vez más en el horizonte de esta soledad, es un ojo rojo a través del pino escuchad: respira la idolatría del aire. Y el intocado vergel a mi costado.
5
Veo la luz oscura, toda la Realidad está en penumbra a esta hora en que escribo una página para no olvidar mi oficio. Para saber soñar todavía con esta luz que se difumina y se va deshaciendo en la floresta, mientras me baña un viento feliz como el tiempo que recorre a las parejas de amantes abrazándose en sus lechos. Entro en pánico en estas soledades donde nadie agita una sonrisa, sino el murmullo del suave fluir del río y sus ondas destinadas a sabe Dios qué mar, qué playa que no manyo ahora que el disco naranja ya está al nivel de la tierra y me consume irremediable.
6
Mejor vámonos le digo a Josephine pero ella prefiere husmear cada brizna del jardín
Se queda quieta como la sonrisa de Leonardo quiza exhausta de vagar por los caminos de este parque en su
crepúsculo para que yo escriba unas canciones con la música del aire
y de la solitaria protección de algunos árboles, de la luz que ya declina
y me invita a llorar.
La insolación interior
1
olas olas enfermas seductoras nieve novísima en revoltijo fugaz cercanía burbujeante en mí
solar aparición in tenso tambor de corazón tan tierno curvas adecuadas a la luz de tu delicia
la más bonita azul inhóspita bajamar ahora verde en los destellos dorados de su extraña canción
ésa es la pregunta que me haces antiguo jovencito de ruidosas formas patas aguadas sal de mi oración
2
volvió súbitamente la calor hay una luz tan pura tan solar como la rubia risa del aire
sobre esta húmeda arena nada en los cristales ahumados sin mondongo truzitas pasan con
su discreto marino ritmo esto no es lo que ha de interesar te estoy mojando ahora en
una caricia nibelunga sos vos me arrulla la fresca re fréscame este infierno interior
3
ondas periódicas izan me levemente inside y aquí la sombra de una gaviota zass
is un vuelo incaico in the atlántico norte not yet y entonces qué es?
siliueta de conchita on the beach cueva de algún crab haciendo crack en la sopa del crepúsculo
and she said chicken tacos this is the best time comadritas redoble de oleaje junto al muelle |