
|
José Castro Urioste nació en 1961. Obtuvo el bachillerato en Literatura en la Universidad de San Marcos, Lima, y se doctoró en la Universidad de Pittsburgh en Literatura Latinoamericana. En 1989 se produjo y se publicó en Lima su obra de teatro A la orilla del mundo. Dos años después Castro Urioste publicó el relato Aún viven las manos de Santiago Berríos (Lima: Lluvia Editores), y su versión de La ronda fue también producida en el Perú. En 1992 se estrenó en Pittsburgh Trecho de mudez que fue finalista en Letras de Oro un año después. En 1996 Castro Urioste volvió a ser finalista en Letras de Oro con el libro de relatos Desnudos a medianoche. |
|
Entre chelas
A Gladys y Humberto, mis padres Acto único Pedro, Juan, Tito y Carlos se hallan reunidos en la casa de este último. Hay una mesa, cuatro sillas ocupadas por los personajes, dos botellas de cerveza y un teléfono. Es de noche.
Carlos (A todos): ¡Y compadres! ¿Un par más? Juan: No tendrás un vinito por ahí. Carlos: A las justas hay otro par de chelas. Yo no soy tan burgués. Juan: El vino no es de la burguesía, sino de los dioses. Carlos: Si tú eres dios yo sigo de ateo. Bueno ¿quieres cerveza o no? Tito: Tráela no más. (Carlos sale). Juan: Ayer encontré un libro de fotografías de grandes personajes bebedores de vino. Tito:¡Ah, sí! ¿Y quiénes estaban? Juan: Mira, la mejor foto era la Hemingway. Pedro: Hemingway ¿no? Juan: Sí, por qué. Pedro: Y bueno, qué te digo, se cagó en el mundo y se pegó un tiro. Tito: Pero fue un escritor muy original. Pedro: Hasta para matarse fue original: se agachó y colocó la frente sobre una escopeta que estaba erguida. Juan: Sí, una escopeta para cazar elefantes. (Entra Carlos con dos cervezas). Carlos: Aquí están las chelas. Tito: Ya era hora. Creí que estabas fermentando la cebada. Carlos: ¡Puta, estás exigente! Pedro: Bueno, yo me quito muchachos. Carlos: ¡Oe, aguanta, compadre! ¡Cómo es eso que te quitas! Tito: Si recién la estamos empezando Pedrito. Pedro: No tengo ganas de estar chupando. Carlos: Te desconozco. ¿Qué te pasa? El trago ya te hace mal. Tito: Sí, mucho trago jode, dicen que después ya no se te para. Pedro: Quiero descansar no más. Juan: ¿Qué sucede Pedro? ¿Alguna pena de amor Pedro: No seas huevón. Carlos: Entonces, compadre, cómo te vas a quitar. Pedro: Estoy cansado, hermano. Juan: Bueno, hagamos un brindis de despedida por Pedro Arenas. Pedro: Acepto el brindis. Carlos: ¿Un salud por ella Pedrito? Pedro: Otro huevón. Tito: Que sea un trago en nombre de una hembra que todos nos la hayamos tirado. Carlos: Puta, tú quieres un brindis por tu hermana. Tito: No te pendejees. Carlos: ¡Qué!¿Tú no te has tirado a tu hermana? Tito: Ya, ya, huevón.Pedro: Mejor tomemos un trago por el suicidio poco original de Pedro Arenas.Carlos: ¡Qué brindis es ése! Pedro: El último, hermano, el último. ¡Salud con todos! Todos: ¡Salud! Carlos: ¿Y a dónde vas Pedro? Pedro: Ya les dije: a suicidarme. Carlos (En broma): Que sea bien lejitos cuñao. Tito: Sí porque eso de cargar muertos es una huevada.Pedro: ¿Puede ser aquí, en La Punta? Es mi barrio, ¿no? Carlos: Te concedemos esa última petición. Pedro: No te preocupes, no te voy a joder mucho. ¿Nadie me desea suerte? Aunque no lo parezca matarse no es tan fácil. (Pedro sale). Juan: Estuve conversando de nuevo con el doctor Vidal.Tito: ¿Vas a practicar con él?Juan: Empiezo el lunes. Tito: Carajo, la tenías guardada. Y cómo es la guita.Juan: Te explotan, hermano, pero aprendes cosas que no te enseñan en la universidad. ¿Tú qué dices Carlos?Carlos: ¿Ah? Juan: ¡Las prácticas con Vidal! Carlos: Buena voz, sí, buena voz. Pero estaba raro ¿no? Juan: ¡Qué! Carlos: Pedro. Juan: No le vas a creer. Carlos: Claro que no, pero estaba raro. Tito: A Pedro siempre le gusto huevearnos. ¿Ya te olvidaste cuando en Cantolao se hacía el que se ahogaba y los tres hechos unos pelotas entrábamos a salvarlo?Juan: ¡Ah, Pedrito! Un caso aparte.Tito: Y sabe mentir bien. A cuantos profesores no les ha dicho que estaba con peritonitis y que por eso no se había presentado al examen. Creo que anda por la quinta peritonitis.Juan: Y cuando tenemos una profesora. Tito: Ni hablar. Ahí pasa los exámenes orales con guiñadas de ojo y sonrisitas. Carlos: Me consta que no ha sido solo eso. Tito: ¿Se tiró a alguna profesora? Carlos: Más de una, y ahí sí le creo. Juan: Yo también le creo. Tito: ¡Qué pendejo! Carlos: Tú todavía sufres con las de primer año. Tito: Esas hembritas son la voz, hermano. Son carne de ternera. Juan: Pero la mejor que le conozco a Pedro fue cuando desapareció en los meses de vacaciones.Tito: Y regresó contando que había estado de viaje en Madrid, y hablaba de sus calles, de los nombres de los bares, los puentes, las plazas. Conocía la ciudad mejor que un madrileño. Carlos: ¡Pedro de viaje! No ha ido ni a Pucusana. Se pasó tres meses encerrado en casa de su abuelo leyendo un centenar de libros sobre Madrid. Historia de Madrid, geografía de Madrid, arquitectura de Madrid, tours en Madrid, las putas de Madrid. Tito: Y todos creímos que se había ido de viaje. Juan: En vez de Derecho debió estudiar para actor. Carlos: Yo creo que será un buen abogado precisamente por eso: miente con mucha calidad.Suena el teléfono y Carlos contesta). Carlos: iAlo, Pedro! ¿De dónde llamas? Déjate de hablar huevadas. ¿Dónde andas? A ver, sí, sí, sí, escuché un click. No me imagino lo que pueda ser. ¿Algo que compraste hace una semana? No sé, hermano, no sé. ¿Qué? ¡El revólver? iAló! iPedro, Pedro! Juan: ¡Qué hay compadre! Carlos: Dice que está visitando por última vez los cuatro lugares más importantes de su vida. Tito: ¿Cuatro lugares? Carlos: Sí, cuatro lugares, pero cuáles serán. Pedro conoce toda La Punta.Tito: ¿Y dónde estará ahora? Carlos: No me quiso decir. Pero tiene un arma. Tito: ¿Un arma? Juan: Es parte del show. Tito: ¿De dónde la ha sacado? Carlos: Compró un revólver hace poco, la semana pasada. El me pidió que lo acompañara a la armería. Juan: ¿E1 te pidió que lo acompañaras? Mira, Pedro es tan pendejo que hasta en eso ha pensado. Carlos: Pensó en qué Juan: ¿No se dan cuenta? Tú ves que Pedro compra el arma, después nos dice que se va a matar y que tiene el arma que tú viste. Es parte del show. Carlos: No sé, pero no me cuadra nada que un pata mío me llame por teléfono con un revólver y diciéndome que se va a matar. Juan: Es un show, hermano, es un show. Nadie que se matar lo avisa tanto. Tito: Sí pero yo no voy a seguir chupando tranquilo.Juan: Eso es lo que quiere Pedro, que mientras él se juerguea por ahí, tú estés hecho un huevón de preocupaciones. Carlos: Y si fuera cierto. Juan: ¿Qué? ¿el suicidio? Vamos, Carlos. Carlos: Pero ponte un segundo en esa posibilidad. Juan: Ya te he dicho: nadie que desea matarse hace tanta introducción. Tito: En todo caso, no hay nada que hacer. No sabemos dónde está. .Carlos: Podemos buscarlo ¿no? Juan: Pero si eso es lo que quiere Pedro: que lo busquemos por toda La Punta y seguro que lo vamos a encontrar chupando, o con una buena hembra, o ambas cosas. Carlos: ¿Cuatro lugares en la vida de Pedro? Juan (A Carlos): Empieza por Madrid. Dame la cerveza. Carlos (Agresivo): ¡La tienes en la mesa! Juan: ¡Carajo, falta que me pegues! Tito: Tranquilos, muchachos, tranquilos. Juan: A mí no me digas eso. Carlos: Ese es el problema, cómo puedes estar tan tranquilo. Juan: Es que no soy huevón. Carlos: Claro, un amigo amenaza con matarse y yo soy un huevón. Y tú, muy tranquilo, tomas cerveza o quizá te pongas a leer un libro o a escuchar música. Juan: ¿Y por qué no? Sí todo es una farsa. Carlos: Y qué harías si yo fuera el suicida. Dime, qué harías. Una fiesta seguro.Tito: Tranquilo, cuñao, así no arreglamos nada. (Suena el teléfono. Carlos corre a atender la llamada, los otros quedan a la expectativa). Carlos: ¡Aló, Pedro! Bien, bien, yo voy para allá. Entonces... Dime en qué sitio realmente estás. Déjate de vainas, hermano. ¡Aló, aló! Tito: ¿Y? ¿dónde está? Carlos: Estuvo caminando por la playa. Juan: Siempre quiso vivir allí. Tito: Pero dónde está ahora. Carlos: No sé, no me dijo. Tito: ¿Cuatro lugares para Pedro? Juan: ¿Alguien sabe que tenga un problema escondido? Carlos: Yo lo he notado extraño hace un mes. Tito: ¿Por mujeres? Carlos: No creo. Para Pedro las hembras siempre fueron del momento. Nada serio, nada que comprometiera, simplemente pasar el rato. Juan: ¿Y Claudia? (A Carlos). Tú contaste que cuando ella lo dejó, él se pasaba caminando toda la noche por el Malecón Figueredo. Carlos: También fue so1o el momento. Después que se la volvió a agarrar, se cansó y la dejó.Juan: ¿Qué le importa verdaderamente a Pedro? ¿La Universidad? No creo. Tito: Si una vez quemó los apuntes en la puerta del decanato. Carlos: Puede llegar a ser un buen abogado, pero no le preocupa mucho Juan: ¿Que le preocupa entonces? Carlos: Electrocutar ratones.Juan: ¿Qué? Carlos: Huevadas de PedroTito: ¿Cuál fue la última?Carlos: No tan última. Tampoco es importante. Le pegó un escobazo a un ratón y lo dejó medio tonto. Luego conectó dos cables al toma corriente y los enchufó a la cabeza del ratón. Le salió humo hasta por las orejas. Juan: No le conocía ésa. Tito: Parece que desde chiquillo hacía vainas parecidas.Carlos: ¡Ah!, con los gatos, cuando tenía seis o siete años.Juan: Gatos y ratones. Carlos: Ambos han sonado con Pedro. Tito: Dice que le dio vuelta como a una docena de gatos para comprobar si tenían siete vidas. Juan: ¿Ahí se convenció que todo era cuento? Carlos: Ni tanto. Pensó que esos gatos podían tener falla de fábrica y ahogó a otro montón más hasta que por fin se convenció. Tito: Siempre ha sido medio rayado mi compadre. Carlos: ¿Solo medio? Juan: ¿Habrá algo que le pueda importar a este pata? Tito: Hay cuatro lugares. Uno es la playa. Carlos: Cuando murió su viejo no estuvo en el entierro. Se levantó y se fue a jugar un partido de fútbol. Juan: A Pedro no le importa nada de nada. Tito: ¿Por qué dices eso? Juan: Cuñao, se muere tu viejo ¿y te vas a jugar fútbol? Carlos: ¿Qué sabes de la relación con su padre? Juan: Así lo odies, compadre, tu viejo es tu viejo. Tito: Hay cuatro lugares, no te olvides. Juan: Sí, hay cuatro lugares, ¿pero le importaremos nosotros? Carlos: Por algo nos está llamando. Juan: No sé, quizá llama para jodernos. Tito: Aguanta, compadre, somos patas desde chiquillos ¿o no? Juan: Somos sí, pero a Pedro no creo que le interese. Carlos: ¿Y tú qué sabes? Juan: Salta a la vista, hermano. Siempre ha sido un egoísta. Supón que no eres amigo de Pedro y se suicida esta noche o cualquier otra. ¿Qué pierde el mundo si se mata un fulano como éste? Nada, cuñao, nada. Juan: Un pata que desde chiquillo goza haciendo sufrir a los animales, que se hace el interesante inventando un falso viaje a España, que muere su viejo y se va a jugar fútbol. ¿De qué sirve una persona así? Carlos: Tú estás picón porque te jodió con Patricia. Juan: Estás hablando huevadas. Carlos: Es eso ¿no? Desde esa vez no lo pasas a Pedro. Y con razón. Juan: Lo mío con Patricia ya había muerto cuando Pedro apareció. Carlos: Pero seguías enamorado de ella. Juan: Te he dicho que ya había acabado. Carlos: Y vino Pedro, se la tiró y la dejó. Carlos: No sabes lo que hablas. Juan: Ese no es asunto mío. Carlos: Jode, pero es así, ¿no? Quizá ahora desees que se mate. Anda, dilo. Tito: Ya pue, Carlos, despréndetele. Carlos (A Tito): ¿Te preocupa que siga? Tito: Qué ganas con tanta vaina. Carlos: Porque después que Pedro se brincó a la dulce Patricia, ella se convirtió en la mujer común de todos los estudiantes de Derecho. Juan: Ya esta bueno, compadre. |